Poder ciego

No, claro que no queremos mirar hacia atrás –decía el presidente en su discurso- ¿Acaso no recordamos lo que le ocurrió a la mujer de Lot? ¿No la hemos imaginado cientos de veces ahí quieta, paralizada en el camino, convertida en un bloque de sal?

El público congregado en la plaza lo miraba incrédulo desde la distancia, contemplándolo allí arriba, en el balcón del palacio presidencial, con los galones colgando de su uniforme. De repente, una voz se alzó entre la multitud y dijo: “Nadie mira hacia atrás, eres tú quien tiene los ojos en el cogote.”

Ángela Gutiérrez

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