Defender lo evidente

Se ha celebrado estos días en Madrid el encuentro internacional Red Innova que es un encuentro en el  que se da a conocer lo último y más innovador del entorno de la tecnología digital aplicada a distintos campos. Entre los muchos actos y actividades que se han llevado a cabo me ha llamado la atención uno especialmente, y por un par de motivos. El primero, porque es el único acto junto con la inauguración que ha aparecido en la prensa, y el segundo, por el perfil de las personas que participaban en el debate, moderado por la psicóloga social, Dolors Reig. El acto en cuestión es el debate celebrado el pasado jueves bajo el título La educación,¿qué estamos haciendo mal?

La fotografía de los participantes que publicaba el diario El país era en sí misma reveladora. Una sola mujer, Dolors Reig, que actuaba de moderadora. Esto ya es significativo si tenemos en cuenta que en educación la mayoría son mujeres. A su lado, el antropólogo Ignacio Martínez Mendizábal, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias y Tecnología por su trabajo en las excavaciones de Atapuerca. Junto a él, Carlos Grau, director del Sector Público de Microsoft y a su derecha, el director general del Área de Negocios Digitales de la editorial Santillana, perteneciente al grupo PRISA que era el organizador del debate. Cerraba el semicírculo, José de la Peña, director del Área de Educación dela Fundación Telefónica.

Tal como mandan los cánones estéticos de los últimos años, los cinco participantes aparecían en el escenario formando un semicírculo, sentados en banquetes altos en torno a dos pequeñas mesas altas, despojado el escenario de solemnidad y acercando su estética a la de las terrazas de las tabernas, eso sí, tabernas de último diseño.

A lo largo del debate, estos especialistas insistían en la necesidad de reformar el sistema educativo español que permanece casi inmóvil desde su nacimiento durante la revolución industrial y que se muestra “inútil e ineficaz en esta era digital en la que toda la información está a un clic de distancia”.

Vaya por delante que escribo en primera persona del singular y que si en algún momento se me escapa el plural es por la certeza de que muchos están de acuerdo conmigo. Vaya por delante también, que mis reflexiones parten de una doble e inseparable realidad: una, como docente; la otra, como madre con hijos en edad de escolarización obligatoria. Y, vaya por delante además, mi defensa de un sistema público de enseñanza, sólido y de calidad.

En la necesidad de cambiar el sistema educativo, estoy de acuerdo con las afirmaciones realizadas en la conversación, pero en todo lo demás, discrepo y por varias razones.

La primera, superficial y, si ustedes quieren, basada en mis propios prejuicios, pero desconfío y recelo de todos los especialistas y seguramente magníficos profesionales que se dedican a decir a los docentes qué tienen que hacer y cómo deben hacer su trabajo, sin haber pisado en su vida un aula y mucho menos para coger a diario una tiza o una pizarra digital, que para el objetivo de la enseñanza tan válida es una como otra.

La segunda razón exige algo más de profundidad y analizar detenidamente su discurso global. Todos los participantes defendían el uso y la incorporación de las nuevas tecnologías de la información en la escuela, y me parece bien, pero pensar que ese hecho en sí mismo cambia el sistema educativo y mejora la calidad no tiene pies ni cabeza. Por tanto, no puedo más que pensar, y es una vaga intuición, que lo que mejoraría considerablemente serían sus negocios. Encender un ordenador puede alentar la creatividad tanto como darle a un niño un papel en blanco y una caja de colores y puede adormecerla igual que un folio repleto de cuentas de dividir. La imaginación y la creatividad no están en los objetos, son propiedad privada de los seres humanos y se han desarrollado a lo largo de la historia en las condiciones más propicias y. sobre todo, en las más adversas.

La tercera razón impone un grado mayor de reflexión y exige desgranar poco a poco las claves del mensaje de estos especialistas; pondré algunos ejemplos, los mismos que aparecían en la prensa: 

“Los alumnos se aburren en la escuela. Lo que tienen fuera es mucho más atractivo –Internet, por ejemplo- que el mundo compartido de saberes estancos que se le ofrece dentro. (…) Lo que ha pasado con Internet en la escuela es lo que pasa con la Red cuando llega a cualquier sitio: lo primero que ocurre es un caos tremendo, porque casa muy mal con el modelo antiguo.”

En primer lugar, considerar “saberes estancos” a todos los conocimientos, ideas y avances tecnológicos y artísticos desarrollados por el hombre a lo largo de su historia, me parece, cuanto menos, simple. En segundo lugar, que una determinada herramienta no case con el modelo antiguo no convierte a este modelo en malo o inútil y a la herramienta, en sí misma, en buena y eficaz, simplemente no casan. En cuanto al aburrimiento de los alumnos, lo trataré más tarde.

 “Si la educación se ha centrado tradicionalmente en la lectoescritura, el cálculo, etc. Debe abrirse ahora a las denominadas inteligencias múltiples o también potencialidades del hemisferio derecho de nuestro cerebro: la creatividad, los lenguajes audiovisuales, la competencia para relacionarnos. (…) Probablemente sí están cambiando las formas de enseñar, pero apenas se han tocado los contenidos.” Pues claro que el sistema educativo debe centrarse en la lectoescritura y en el cálculo y en otros muchos contenidos sin los cuales es imposible aprender. Y, aunque las materias se pueden presentar de formas más o menos atractivas, lo cierto es que hay conocimientos indispensables, poco atractivos, cuya utilidad es difícil de comprender y cuyo aprendizaje es arduo. Pero hay que hacerlo igual que obligamos a los niños a comer verduras y pescado y no los dejamos que se atiborren diariamente de chucherías.

Es verdad que en la escuela se realizan trabajos tediosos, pero estos son necesarios para aprender: puede resultar apasionante entender las leyes de la física pero esto no será posible sin hacer cientos de ejercicios rutinarios para aprender, por ejemplo, las tablas de multiplicar. Está claro que los contenidos deben ser seleccionados y organizados adecuadamente, pero sin ellos no es posible la creatividad ni el entendimiento de los lenguajes audiovisuales ni, en definitiva, la comprensión del mundo. Alguien que no sabe nada no puede crear nada porque la creatividad se sustenta, no solo en la intuición, sino también en la imaginación, en el conocimiento y en las ideas. Un ejemplo fácil, no podemos consultar una palabra en un diccionario si previamente no hemos aprendido el alfabeto y, ya puestos, no podemos conocer el alfabeto si nadie nos lo enseña. Por muy espectaculares que sean  nuestra conexión a Internet y nuestro móvil de última generación, no podremos encontrar una palabra si nadie nos ha enseñado que existe un diccionario.

“(Las tecnologías) ofrecen entornos mucho más ricos, muchas más posibilidades de personalizar la enseñanza, rompe las barreras del espacio y del tiempo pues la información se hace ubicua y todo ello cambia la posición del profesorado, hasta convertirlo en un facilitador dentro de un entorno colaborativo.” No sé porqué, pero los hijos de todos estos que afirman que el docente no debe ser un transmisor de conocimientos, sino facilitadores o mediadores, llevan a sus hijos a esos centros privados donde impera el esfuerzo y la disciplina. Me imagino qué debe sentir un docente que después de muchos años de esfuerzo, de estudio  y de trabajo, se convierte en un “facilitador” mientras contempla que sus alumnos y alumnas cada vez saben menos. ¿Pero qué quiere decir esto? Un profesor que llega a la clase y no desgrana los temas punto por punto y no exige la realización de tareas y actividades que permitan al alumnado asimilar esos conocimientos, es un profesor que discrimina a sus alumnos en dos clases: los que pueden pagarse unas clases particulares y los que no.

Para descubrir algo nuevo, para crear algo nuevo, es necesario saber previamente muchas cosas. Yo tenía un profesor en la facultad que nos decía que para escribir treinta líneas sobre un tema había que leer trescientas más sobre él. Pues claro, no habríamos llegado a la física cuántica si no se hubiera reflexionado sobre Einstein y si Einstein no hubiera repensado a Newton y Newton a Galileo y Galileo a Aristóteles. Y, lo más importante, ninguno de ellos habría pensado si previamente nadie le hubiera enseñado la tradición. 

“La creatividad consiste en dar respuestas nuevas a los problemas a partir de los conocimientos que ya se tienen y después, buscar la manera técnica de llevar la idea a la práctica.” De acuerdo. Pero entonces, hay que admitir la necesidad de los conocimientos y los conocimientos se adquieren con los contenidos que se transmiten. A nadie se le ocurre partir de la nada sino de lo que ya previamente otros han elaborado. Ningún creador, ningún artista, ningún científico parte de cero ni alcanza el éxito con un descubrimiento repentino. Transmitir esa idea no es más que devaluar la creación y la investigación que solo se logra con esfuerzo, disciplina y dedicación.

 “Los maestros deben utilizar herramientas más modernas y eficaces”

 La enseñanza tiene como función principal enseñar cosas y además transmitir el deseo y la ilusión por aprender. Es evidente que para enseñar algo hay que saber mucho más y que el entusiasmo solo lo contagia aquel que se entrega apasionadamente. Pero eso no se consigue por asistir de cuando en cuando a unos cursillos ni por utilizar una herramienta de nueva generación. Utilizar herramientas más modernas, sin más no es ningún indicador objetivo para medir la valía de un docente. Para mí es necesaria la formación constante, el estudio continuo y echo de menos que la administración no contemple vías que faciliten al profesorado la investigación de calidad, el acceso a la universidad o la valoración de aprender por sí mismo. No deja de ser contradictorio que la ley contemple como un objetivo fundamental que el alumno “aprenda a aprender” y que al docente no se le reconozca ni valore profesionalmente esa posibilidad.

  Estamos en una situación complicada. El derecho a una educación pública está en el ojo del huracán, sometida a recortes presupuestarios y laborales. Los indicadores externos hablan de un alto índice de fracaso escolar y de niveles pírricos en cuanto a la calidad y el aprendizaje del alumnado. El profesorado ha sido apartado de cualquier órgano de consulta y sustituido por especialistas, como los que intervenían en el debate que ha dado lugar a estas reflexiones, que desconocen los entresijos, ya no solo de la educación, sino del funcionamiento  básico de los centros educativos. Cuando se habla de una reforma del sistema educativo, la clase política y los medios de comunicación se centran en la conveniencia del uso de las nuevas tecnologías, en la enseñanza o no de la religión en la escuela o enla Educaciónpara la ciudadanía. Y, no digo que no sean temas importantes, pero desde luego no llegan, ni por asomo, al centro de la cuestión: la ineficacia de una ley de educación que más que una obra humana sujeta a cambios profundos e incluso a aboliciones,  se nos presenta como una cuestión de fe. Por otro lado, la existencia de un sistema público de enseñanza, exigente y riguroso es la única forma posible para que los ciudadanos, sobre todo los más desfavorecidos, progresen humana y socialmente.

La historia nos ha enseñado que hay que defender cada día lo evidente porque las cosas valiosas son frágiles y un paso atrás en una conquista se da rápido, pero para avanzar una pulgada se requieren muchos años de esfuerzo y de sacrificio.

Me pregunto, si en la escuela no se enseñan contenidos, ni se transmiten conocimientos, si en la escuela solo vale la creatividad entendida como mera espontaneidad o capricho, si en la escuela el profesor solo es un facilitador de motivación, entonces, nuestros hijos ¿dónde aprenderán? Lo que nuestros niños y adolescentes no aprendan en la escuela ¿dónde lo aprenderán? ¿Quién se lo enseñará?

 Ángela Gutiérrez

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3 pensamientos en “Defender lo evidente

  1. Hola Dolors.

    Ante todo gracias por tu comentario en este blog, gracias por tu enlace y encantada de saludarte.
    También yo estoy cansada de que se me descalifique, y más siendo profesora, siempre que se habla de educación. No hay un foro del que se dé cuenta pública en el que no se critique y culpabilice al profesorado de todos los males y, cuando se habla del profesorado, solo se incluye a aquellos que ejercemos en la enseñanza obligatoria. No hay una manifestación pública, ya venga de la clase política o de los expertos en la que no se cuestione nuestra formación, nuestra forma de enseñar y lo que enseñamos, nuestra eficacia y nuestra capacidad.
    No dudo de la dedicación y del interés de los participantes en el debate Red Innova por la educación, lo único que digo en mi artículo, es que “recelo” de las lecciones y del análisis que hacen de un universo educativo que no conocen, al menos en su tarea diaria y en el momento actual; no es comparable, en absoluto, ejercer la docencia con adultos o con universitarios que están allí porque lo han elegido libremente que hacerlo en un centro público de enseñanaza obligatoria. No digo que sea mejor o peor, solo que no es comparable. Recelo y desconfío, digo, del perfil de los participantes porque entiendo que no hay debate donde solo está presente un punto de vista: el de profesionales que trabajan en la empresa privada (Microsoft, Santillana, Telefónica) y en algún caso en grandes multinacionales. Eché de menos la presencia de profesionales que analizaran el tema desde otras perspectivas.
    Por otro lado, decirte que conozco tu blog, que lo sigo y que he encontrado en él muchas cuestiones interesantes; con muchas estoy de acuerdo, con otras no del todo. He asistido a alguna conferencia tuya y suelo leer tus artículos en prensa. Una de las cuestiones que más valoro de lo que conozco de tu trabajo es tu interés y tu esfuerzo por abrir el debate, por exponer ideas y confrontarlas. El debate de Red Innova es una muestra más.
    Pero creo que en este momento, lo que necesita nuestro sistema educativo son apoyos y lo que, particularmente, necesitamos los docentes es reconocimiento y valoración de nuestro trabajo real. Muchas de las cuestiones que se plantearon en el debate me parecieron ciencia ficción y, desde luego, tuve la impresión de que el centro en el que trabajo y otros muchos donde he trabajado pertenecían a otra realidad.
    Cuando asisto a este tipo de encuentros, lo digo sinceramente, voy buscando respuestas a muchas de mis dudas e incertidumbres pero, lo que suelo encontrar es más parecido (y perdona la expresión) a los mundos de Yupi, sobre todo cuando pasan los años y cada vez te encuentras a más jóvenes que casi no saben leer ni escribir.
    Por último, mi intención al escribir estas reflexiones no era, ni mucho menos, molestar. Me dices que no ha sido así, pero en cualquier caso, me disculpo si en algún aspecto lo he hecho.

    Un saludo.
    Ángela Gutiérrez

  2. Angela, estoy de acuerdo contigo e ignoro en qué punto de mi discurso en La red Innova te pareció lo contrario. En todo caso déjame decirte que por mi parte estoy muy harta de que se me descalifique para hablar de educación, primero siendo psicóloga, segundo llevando un blog que toca periódicamente el tema desde hace 5 años y tercero llevando desde los ventipocos formando adultos, en presencial, a distancia, elearning, escuelas de negocio, universidades, etc. No me molesta especialmente tu artículo, que muestra, simplemente, que no me conoces ni a mi ni a mi trayectoria pero aprovecho para comentar que el argumento de “no han pisado un aula” se dice demasiado alegremente. Me consta, además, que es un comentario que sobra para, por lo menos, tres más de los participantes, que en algunos casos dedican cuerpo y alma a la educación desde hace años.

    Entiendo que no se tocaron muchos de los temas que comentas pero en ningún caso los veo incompatibles con lo que comentas. Por cierto… no todos los hijos de los ponentes van a la privada.

    Hay mucho en El caparazón de todo lo que comentas, escrito durante 5 años, deja simplemente que argumente sobre la creatividad porque en efecto en ese sentido estoy de acuerdo parcialmente contigo. Desde la psicología, que es en teoría la que sabe cómo funcionan los procesos cognitivos del ser humano evidentemente ligados a la enseñanza.

    Un saludo

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