Muletas para el ánimo

En 1516,  el inglés Tomás Moro publica su obra conocida como Utopía. En los cimientos de esta obra están los descubrimientos de nuevos mundos y las narraciones de Americo Vespucio que empezaban a divulgar la existencia de sociedades organizadas de maneras diferentes, completamente distintas a las que existían en aquella Europa aún medieval. En su obra, Tomás Moro configura una comunidad  ficticia que se organiza y funciona en torno a unos ideales filosóficos, políticos, sociales y económicos diferentes a los de las sociedades de su época. La primera parte de Utopía es un diálogo que el autor establece con otros personajes, entre ellos Raphael Hythloday, un explorador que narra el descubrimiento de civilizaciones nuevas, diferentes en todo a las europeas y que conoció porque se desvió en sus viajes de las rutas seguidas por Vespucio.  La segunda parte nos cuenta la estancia de Raphael Hythlody en Utopía, una isla a la que llega después de abandonar la expedición de Americo Vespucio. En esta parte, Tomás Moro, a través de sus personajes, nos describe Utopía: es una comunidad pacífica, donde no existe la propiedad privada, los grupos humanos que trabajan la agricultura y la ganadería se van turnando de forma que todos los habitantes participan activamente en las tareas que proporcionan los alimentos, la jornada laboral es de seis horas y al menos ocho deben dedicarse al descanso, el resto es tiempo libre; se potencia la investigación científica y tecnológica, la medicina es universal, e incluso, aunque la religión imperante en Utopía es la católica, se permite la libertad de culto.  En definitiva, Utopía es una isla perdida en el océano en la que sus habitantes han conseguido un estado perfecto, caracterizado por la felicidad de sus miembros, el bienestar físico y moral, la convivencia pacífica y el disfrute de los bienes públicos.

Aunque a la obra de Moro podemos hacerle unos cuantos reproches, leerla es, desde luego, un ejercicio de imaginación que nos obliga a crear, a partir de sus palabras, una sociedad más participativa, comunitaria e insuperable en sus aspectos políticos y sociales.

Pero a Tomás Moro hay que agradecerle que nos haya dejado, además de su obra, el término utopía que los seres humanos hemos llenado de significado incluso antes de existir. El concepto de utopía hace referencia a un mundo idealizado que contrasta con el mundo existente realmente y que se convierte en un mundo alternativo. Las utopías surgen de los defectos de la sociedad, hunden sus raíces en la realidad para criticarla y transformarla en algo mejor.  Por eso existen desde siempre, porque el anhelo de mundos mejores es tan antiguo como el ser humano; ahí están La República de Platón, el jardín de Gilgamesh  o La corrala de vecinas.

Algunas de esas utopías nos quedan lejos en el tiempo y en el espacio, pero la última, La corrala de vecinas, la tenemos aquí y ahora, en un edificio de la calle Juventudes musicales  en donde una veintena de familias han instalado su hogar en un edificio deshabitado, después de que la situación de crisis por la que pasamos las haya dejado en la calle, sin recursos para pagar los alquileres.

Igual que  Tomás Moro al elegir el término utopía para su obra puso nombre a los anhelos y deseos de justicia y de paz que el ser humano buscaba desde la noche de los tiempos, estas mujeres reivindican una organización comunitaria, compartiendo los espacios comunes y apoyándose unos a otros como los vecinos de los antiguos corrales.

La corrala de vecinas es una utopía que hunde sus raíces en la realidad, que surge de la incapacidad de los gobernantes para resolver los problemas básicos de los ciudadanos y que nos demuestra que somos capaces de gestionar nuestras vidas, de organizarnos y actuar pacíficamente, sin alaridos ni desmanes, pero sin dejar de reivindicar unos derechos que todos deberíamos tener garantizados.

Ángela Gutiérrez

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2 pensamientos en “Muletas para el ánimo

  1. Sabemos nombre del colectivo y calle, pero ¿en qué ciudad? Perdona, pero no sé dónde vives y nosé localizar el contexto de la noticia.
    En cualquier caso, mucho éxito para esas vecinas movilizadas.
    AG

    • Alberto, eso está ocurriendo en Sevilla. A raíz de la organización del movimiento 15M en asambleas de barrios, se crearon grupos de trabajo de diferentes ámbitos. Los que se dedicaron al tema de la vivienda observaron que había cada vez más familias en situación de riesgo y abrieron un punto de información. Muchas de estas familias se organizaron para buscar soluciones; estas son un ejemplo. Todo son mujeres.

      Un saludo

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