MENSAJES INVOLUNTARIOS


Me gustan las camisetas serigrafiadas. Dibujos, palabras habitualmente en inglés, números e insignias adornan frecuentemente la ropa, especialmente la indumentaria de los adolescentes. Todos los días, cuando paseo entre los pupitres descubro que junto a Pepe, Vanesa, Juan o Noelia están sentadas Hello Kitty, Betty Boop, Mini, Bob Marley…
Por esta cosa de los temarios oficiales que casi siempre procuro olvidar, una mañana trabajaba con mis alumnos sobre la poesía. Tratando de simplificar el problema que les supone a los adolescentes enfrentarse a un poema, elegí para la clase una canción. Era una de Pedro Guerra, fácil de entender y muy gráfica. Comenzaba diciendo “Yo podría ser Bugs Bunny por mis dientes” Casi inmediatamente varios levantaron la mano “¿Quién es Bugs Bunny?” Para explicar quien en Bugs Bunny mejor les cuento quien es Góngora, pensé. Se quedó solo en un pensamiento que me llevó a otra idea.
Lucen mensajes en sus espaldas que en muchos casos ni han leído; publicitan imágenes  y dibujos en sus pechos de personajes que ni conocen; colocan en sus mangas números e insignias aparentemente vacíos de significado.
Ahora, después de un par de días de navegar por la red informándose y documentándose, saben que detrás de la gata Hello Kitty está la historia de una adolescente judía llamada Ana Frank, que vivió en la Segunda Guerra Mundial escondida de la persecución nazi y que llamaba así a su diario. Han traducido mensajes de mahatma Gandhi sobre la paz y la violencia. Han identificado en sus mangas números de matrículas legendarias de la General Motors. Han conocido que detrás de las  Harley  Davidson dibujadas en sus espaldas están dos chicos muy jóvenes, William y Arthur, que diseñaron el primer prototipo de motocicleta en un pequeño taller familiar. Han descifrado el código secreto de históricos jugadores de la NBA. Han descubierto a las chicas  flapper, aquellas chicas livianas, de pelo y faldas cortos, que mostraban su exuberante sexualidad y a las que les gustaba el jazz, tal como la Betty Boop que lucen en sus camisetas.
Al final han entendido el texto de Pedro Guerra, han sonreído con las orejotas del famosos conejo de la suerte que se comía la zanahoria de la misma manera que Groucho Marx se fumaba el puro  y se han encontrado sobre su piel con un trozo de historia, de esa historia que tanto les cuesta aprobar.
Ángela Gutiérrez
Marzo 2011
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Un pensamiento en “MENSAJES INVOLUNTARIOS

  1. Yo quiero que seas "maestra" de mis hijas. ¡Y que la Consejeria de Educación no lo valore! Por favor que no te distraiga el curriculo, ni las pruebas de nivel, ni las programaciones inflexibles, todo eso que hace que ellos/as decidan que no les interesa para nada aprobar historia.

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