ELLAS BAILAN SOLAS

Ocho de marzo, día de la mujer trabajadora. Cientos de celebraciones recorren de norte a sur y de este a oeste el país. Los medios de comunicación no escatiman en reportajes, entrevistas y crónicas que nos cuentan las vidas de éxito, esfuerzo y superación de unas cuantas mujeres de nuestros días que, según la perspectiva mediática lograron la igualdad. Políticos, sindicalistas y demás representantes del pueblo inundan nuestros salones jactándose de los avances conseguidos en esta lucha y prometiendo el oro y el moro para conseguir mejoras en la situación de la mujer. Alumnos, maestros, profesores dedican parte de la jornada de este día a recordar las victorias y hazañas de mujeres científicas, poetas, matemáticas. Felicitaciones, enhorabuenas y deseos de prosperidad y de futuros halagüeños nos llegan a través de correos electrónicos, mensajes de móviles, anuncios publicitarios. Y me siento halagada por ello.
Pero, entretanto, miles de mujeres siguen siendo violadas en las zonas en conflicto como retrató Wim Wenders en la película documental Crímenes invisibles, cientos de nigerianas continúan cruzando embarazadas el estrecho, y en los burdeles sucios de Manila los padres venden a sus hijas al mejor postor, como cantaba Pedro Guerra; los huesos de las mexicanas riegan los desiertos de Ciudad Juárez como relató magistralmente Roberto Bolaño; el falso amor, el poder, el odio y la posesión acuchillan casi diariamente a una mujer en nuestro país.
Hoy me viene a la memoria un libro estupendo de la marroquí Fátima Mernissi El hilo de Penélope. Mernissi realiza un recorrido, un viaje épico, diría yo, a las profundidades del Marruecos más tradicional y oculto. Retrata hábilmente cómo el lápiz que diseña tapices en el desierto, el hilo de las tejedoras de alfombras,  las abuelas contadoras de cuentos y de historias de las Mil y una noches, conviven estrechamente, se dan la mano, con los hijos de Internet y de la televisión a los que ella llama los cosmocívicos.  Cuenta cómo las historias que las hijas y las nietas de estas mujeres difunden por los foros de Internet, los relatos que ellas escriben y lanzan al universo virtual, están cosiendo un mundo cargado de ideas y  propuestas renovadoras que escapan al control de los poderes establecidos.
Fue Penélope, tejiendo cada noche, la que consiguió salvar a Ulises de los encantos de Calipso, como son las mujeres las que están consiguiendo transformar muchas veces una realidad adversa y testaruda y  es cierto, que en muchas ocasiones, igual que las Madres de la Plaza de Mayo, ellas siguen bailando solas.
Ángela Gutiérrez
Marzo 2011
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s